Sobre los ciclistas

Ahora que ya me hice ciclista veo lo que mis ojos se habían negado a ver y lo que mi conciencia había dejado de considerar. Sucede que cuando uno anda en auto, ver a un ciclista significa estar frente a un riesgo; es decir, una posibilidad de atropellar a alguien. Pero también un estorbo en la vía pública que no nos deja ir tan rápido como quisiéramos.
Juzgarán quizá diciendo: “claro, ahora sí muy defensor del ciclista”; y claro, ahora sí: uno no reflexiona, por lo general, hasta estar del otro lado.
Se habla mucho de la educación vial, de cómo y por dónde hay que rebasar, de qué carriles tomar de acuerdo a nuestra velocidad; pero poco se toma en cuenta esas dificultades que tienen los ciclistas para moverse de un lugar a otro.
El respeto al ciclista es, en el mejor de los casos, precario y en el caso de siempre se extiende a una mentada de madre por no dejar pasar al automovilista; que lejos de fijarse en que el carril derecho que ha tomado es de baja circulación, quiere acelerar a pesar de todo, ya sea porque va tarde, por su estrés o porque sencillamente la persona de la bici va a menor velocidad que la velocidad mínima de su auto.
No es culpa del ciclista; pero el conductor no razona en ello. Para él, el que una persona ande en bicicleta por avenidas de mucho tránsito, no sólo es un estorbo sino también una irresponsabilidad. No faltan los comentarios: que qué atrabancado muchacho; que cómo ese señor ya grande se atreve a andar por aquí; que busquen otras calles para transitar sin fastidiar; o el ¡quítese, güey, que llevo prisa! Todas esas expresiones culminan con una manifestación ciertamente discriminatoria; ya que se presume en el mayor de los casos, que el ciclista es un proletario que no tiene para comprar un carro.
No se ve más allá de eso en general; nadie ve que unos optamos por ese medio de transporte por razones diversas: ya sea ahorro económico, ejercicio, conciencia ambiental, etc. Y este asunto se ve reflejado, también, en las pocas o nulas acciones que toman los municipios para el mejoramiento en el transitar en este mueble.
En Torreón, la ciclo-vía es una obra que, aunque haya recibido un sinfín de críticas, es una acción que de alguna manera se preocupa por dar un espacio para que los ciclistas andemos sin peligro. Es una obra que- a criterio propio- no debe ser juzgada de manera alarmante porque si los semáforos no están bien ubicados, o por la falta de iluminación (que no deja de ser importante) sino, por lo limitada que es.
La ciclo-vía sólo se hizo por el Boulevard constitución y uno desde la prolongación Colón puede llegar sólo hasta la calle Montevideo. ¿y de ahí? Y si uno quiere ir al centro y viene por el Nudo Mixteco, hay que llegar hasta la Montevideo para tomar la ciclo-vía que se nos acaba en la Colón; ¿y de ahí?
En una ocasión tuve que ir a un fraccionamiento ubicado por el Rancho de Ana; fui por la carretera Unión-La Partida por el carril derecho; de regreso por el carril izquierdo, por casualidad me di cuenta que había un espacio para los ciclistas; lo asumí porque una señal de tránsito dibujada sobre el asfalto me lo advirtió; me dio gusto de alguna forma, pero el disgusto se apoderó de mí cuando vi que todo ese espacio está ocupado por autos estacionados. ¿El respeto a la ciclo-vía? Perdida casi como la señal misma.
Lo que no han pensado las autoridades es que la gente que se mueve en bicicleta no tiene sólo esa ruta del Boulevard Constitución, sino que hay quienes van por el Periférico, otros que deben tomar el Boulevard Independencia; otros que van por la Diagonal Reforma, otros por la Juárez, etc; entonces, ahí es cuando uno se atreve a correr el riesgo y pide a los mil dioses, que los conductores reciban un poquito de iluminación y respeten ese pequeño espacio que uno les roba para transitar.
En Gómez Palacio no he visto una vía para los ciclistas y si la hay no he sabido de ella. Por lo que es importante que las autoridades pongan más atención en este asunto. Si nos bombardean con campañas de respeto a los señalamientos de tránsito; también que hagan su apartado para tomar medidas precisas para el mejoramiento del desplazamiento de los ciclistas.
La bicicleta también es un medio de transporte que requiere atención de las autoridades. Escuché rumores que mencionaban esa posibilidad del gobierno por implementar el cobro de tenencia y el plaqueo de éstas; pero ¿quién haría caso- si esto dejara de ser rumor- de hacer esos pagos si no hay más vías que permitan su tránsito? Espero que la ciclo-vía del Boulevard Constitución sea en sí el comienzo para más.
Mientras, otro día más en bici: espero que nadie me insulte, que no me atropellen, que no le cause molestia a alguien, que no se enojen conmigo, que respeten mi espacio. Que al cabo cuando vaya por Constitución iré por la ciclo-vía; aunque el tramo sea corto y mi andar mayor.

Comentarios: miguel-amaranto@hotmail.com

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